Gofres, cervezas y patatas fritas (frits) son el tridente belga. Sin embargo, hay vida más allá del estómago en este pequeño país que lleva 200 días sin gobierno, cuna del europeísmo y siempre al borde de la escisión.
Amberes, fuera de las guías, es una ciudad embaucadora. Cosmopolita donde las haya, a pesar de no alcanzar el medio millón de habitantes, y con un museo de la moda delicioso. Paseando por esta increíble ciudad portuaria con salida al mar, descubrí que estos cuatro monstruos del fashion business son belgas... Anonadada quedome! Vive la Belgique!!!
Acabo de ver una peli excelente. Hay veces que lees una pequeña reseña o un simple comentario y te dices "esta película me va a marcar". Y en efecto "Ingrid" lo ha hecho. Hace unos meses, en un blog, cuyo nombre ni siquiera alcanzo a recordar, leí acerca de esta película. Pero tengo que reconocer que lo que más me marcó, fue conocer la existencia de "Lady Pain", una tía muy gore que hace performances colgándose de unos ganchos.
Sin embargo, esta noche (la cual debería dedicar a hacer mi maleta navideña, puesto que mañana -si la nieve y los stocks de anticongelante del aeropuerto de Charleroi lo permiten- vuelo a España por Navidad) la película ha llegado hasta mi. No me preguntéis por qué ni cómo, pero de repente ha aparecido en mi pantalla.
Y es que esta película le salva el tipo a nuestro país. En este film Barcelona demuestra que no tiene nada que envidiar a Londres o a Berlin. Nuestra Ciudad Condal puede erigirse como un epicentro de arte transgresor, sin complejos, sin necesidad de mirar a otros lares.
A medio camino entre un thriller psicológico y un documental sobre los mejores grupos de música y de performances patrios, Ingrid se sumerge en la complejidad del ser humano y en la búsqueda del "yo" más profundo a través de la belleza del dolor, del sexo y del arte.
Complejo trabajo el de los dos protagonistas, que resuelven a la perfección, a pesar de que la relación entre ambos puede parecer en ocasiones algo inconexa.
Y el final, sobre todo el final. Ése "se acabó" a modo de "The End" (que os posteo aquí debajo). Y cómo no, Love of Lesbian cerrando los créditos. Maravilloso film de obligado visionado para el (im)perfecto españolito con inquietudes por propuestas (alter)nativas. Enjoy it!
Para quien siga mi consejo y vea finalmente la peli, le dejo un regalito. (ACHTUNG!leer sólo después de haber visto la peli, porque desvela claves de la historia)
En mi afán por mejorar mi seguridad en mí misma (por fin! no está mal para casi tener 25 años!!), he decidido ponerme una tarea: el mirar directamente a los ojos de la gente y no retirar la mirada.
Así que me he puesto manos a la obra esta noche, cuando regresaba caminando a casa después de la clase de inglés. Evidentemente, a esas horas en pleno barrio europeo no había mucha gente, pero lo he intentado en una docena de ocasiones y tengo que decir que estoy bastante satisfecha del gran esfuerzo realizado. Aunque apriori parezca un experimento tonto, os invito a que lo pongáis en práctica, porque no es tan fácil!
Con las primeras personas que me he cruzado enseguida he bajado la mirada hacia el suelo o he girado la cabeza hacia otro lado, porque realmente me resulta incomodo ir acercándome a un desconocido que me está mirando fijamente. Pero lo que me sorprende es que a la otra persona no y se acaba convirtiendo como en una especie de pulso visual.
Al final he logrado mantener la mirada fija a un montón de gente. E incluso un tipo me ha dicho "Bon soir!". En algún caso incluso, se han debido de pensar que estaba loca, porque me entraba la risa, justo cuando más cerca estaba del desconocido!!
l'euro et moi- Parlement Europeen (Bruxelles, oct 2010)
Hoy me he dado cuenta de que me estoy haciendo mayor. Y me ha dado cuenta de ello cuando esta mañana he ido decidida a por las tijeras para quitarme las canas (aviso para navegantes: nunca se arranca una cana, porque van cuatro al entierro).
Y de este acto de una apriori despreciable importancia parte el núcleo central de mi reflexión sobre el paso del tiempo. No es tan importante la huella que deja sobre el cuerpo como la que deja sobre la mente!
Las primeras canas hicieron su aparición nada más llegar a París. Lo curioso de ellas es que siempre han surgido en la parte delantera de mi cabello, en mi antiguo flequillo, por lo que en todo momento han gozado de una gran visibilidad. Aunque la gente me decía que me las cortara (nunca se ha hablado de teñir, ¡por favor!), porque me daban un aspecto como de más mayor, a mi siempre me hicieron gracia y siempre las he considerado como un signo de mi experiencia en la vida (y todo ese rollo que me va tanto cuando me pongo en plan intensa).
Pero hoy me he sorprendido a mí misma a primera hora de la mañana, con las tijeras en la mano y delante del espejo dispuesta a no dejar títere con cabeza. Y así ha sido. No sé si existirá algún nombre en especial para cuando se trate de asesinato de canas, pero lo de esta mañana ha sido un exterminio en toda regla. Por lo que de manera inconsciente (he de reconocerme a mí misma), me empiezo a ver y (lo peor de todo) a sentir vieja!! arggggggggggggggg (a unas semanas de cumplir el cuarto de siglo de mi llegada al mundo).
Y el caso es que me miro al espejo y me veo más rejuvenecida...
... aunque no tanto como en estas fotos del maravilloso verano del 2006, en las que lucía mi fantástico fleco!!!
Os dejo este grupo tan molón, que me acaben de descubrir. Como me gusta la canción en francés...